Esa tarde Anthony cansado de estudiar, decidió salir a dar un
paseo, necesitaba despejar la cabeza un poco para luego regresar a casa y
volver a perderse en los libros. -Jamás imaginó lo que el destino le tenía
preparado.-
Por un largo rato
caminó por las calles que aún eran desconocidas para él; cuando se dispuso a
volver, de pronto en aquel prado, miro a la que para él era la chica más
hermosa que sus ojos jamás habían visto. Detuvo su andar, la miró embelesado por largo
rato, antes que ella notara su presencia; no podía creer lo que estaba
viendo, aquella parecía una alucinación.
Quizá ella no era tan hermosa, pero para él, era el ser
más bello del universo.
Al sentirse
descubierto, al igual que Patsy sintió que algo le oprimía el corazón y las
cosquillas en el estómago no se hicieron esperar. Aquello parecía el inicio de
una aventura fabulosa, pero había que aprovechar la ocasión. La vida a veces
solo da una oportunidad, y no debía perderla.
Anthony lucho un momento contra su timidez, se acerco a ella de prisa, en un
intento por terminar con el temblor en sus piernas y el fuerte latir de su
corazón sin ser notado por ella, lo que él no sabía es que Patsy estaba
sintiendo exactamente lo mismo.
>Hola, ¿está linda la tarde
verdad?
<Hola. (Por
primera vez Patsy no sabía que decir)
> ¿M e puedo sentar a tu lado? no vaya a ser que pase
un ladrón y quiera robar esos ojos
tan lindos...
Patsy sonrió al tiempo que agachaba la cabeza
pretendiendo esconder su linda carita.
Anthony continuo en un monologo, tratando de conseguir que ella perdiera el
miedo y se decidiera a hablar. Después de un rato ella se animó, a partir de
ese momento no paró de hablar; él
parecía fascinado con la forma en que Patsy se desenvolvía, la manera de mover
sus manos al hablar, sus gestos, la
alegría de su mirada... todo en ella le resultaba simplemente fascinante.
El tiempo se pasó rápidamente, sin darse cuenta ya se
había hecho de noche; Patsy de pronto dio un salto al tiempo que decía: ¡Es
tardísimo! mis padres van a matarme, caminando muy rápido empezó a alejarse agitando su mano y diciendo
hasta luego. Tony se paró de inmediato y trato de alcanzarla, para entonces
ella ya corría por lo que solo atino a gritarle: "te veo mañana aquí
mismo, por la tarde"
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