viernes, 25 de abril de 2014

El incendio de la casa del vecino

Imagen tomada de: http://www.guioteca.com/



Se necesita haber estado en mis zapatos para poder comprender lo que sentía y por lo que pasaba en aquel momento, seguramente algunos pueden pensar que era una perfecta estúpida por permitir aquellas cosas -de hecho yo también lo pienso ahora- pero como dije antes solo quien ha vivido una situación como esta puede comprender.

Más de una vez quise escapar, si no le hubiera dado a Javier la herencia que recibí de mis padres podría haber puesto un negocio para poder sostener a mis pequeños -pensé muchas veces- pero no contaba con nada, no tenía un centavo y jamás había trabajado en nada, lo único que sabía hacer era cuidar niños y hacer limpieza, trabajar como servicio domestico no me permitiría pagar una vivienda ni mantener a mis cinco hijos. Si antes tenía la autoestima por los suelos con esto terminaba de convencerme que era una completa inútil incapaz de hacer nada para salir adelante sola.

Casi un año después intentando ganar algo de dinero comencé a hacer unos cuadros de aluminio repujado que trate de colocar en unas tiendas de artesanías, pero con tan mala suerte que apenas logre dejar un par de ellos a consignación, estaba visto que las ventas no eran lo mío, pero yo lo tomaba de manera negativa, pensaba que esa era la prueba de que no servía para nada.

Días después de haber dejado los cuadros decidí darme una vuelta a la tienda para saber si se habían vendido. Para volver rápido deje a los niños en la casa, llevarlos implicaba tardarme más de una hora, pero ir sola apenas me tomaría unos veinte minutos, de modo que a paso veloz me encaminé a mi destino.

Los cuadros se habían vendido y me habían pedido otros dos, por lo que mientras caminaba a toda prisa de regreso no dejaba de sonreír, quien me vio habrá pensado que estaba loca de atar, pero yo estaba tan contenta que poco me importó.

Mi alegría terminó de golpe cuando me cruce con una vecina como media cuadra antes de llegar a mi casa y me dijo que la casa de abajo se había incendiado, la sangre se me fue a los pies, y por primera vez reaccione de inmediato y corrí hacia mi casa pensando en mis hijos ¿estarían bien? no tarde casi nada en llegar aunque la calle estaba de subida, jamás había corrido mas rápido.

Al llegar respire aliviada al ver a mis niños fuera de la casa sanos y salvos, Israel los había sacado a todos por la puerta trasera de la casa, los bomberos llegaron casi detrás de mí, y aunque el fuego ya se había apagado, ellos revisaron la casa para asegurarse de que no volvería a prenderse, ellos dijeron que fue un corto circuito el que provocó el incendio. ¡Dios! como en un segundo pueden cambiar las cosas y pasar de la calma al peligro.

Por fortuna mis niños no sufrieron ni un rasguño y mi casa no tuvo ningún daño.

2 comentarios:

  1. He leído todita tú historia hasta aquí.
    No tengo palabras para expresar todas las sensaciones que me ha transmitido. Está tan bien redactada que te absorve. Eres una heroína por haber tenido cinco niños !!! Ha merecido la pena dedicarle más de una hora para leerla. Quiero saber como sigue.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María muchas gracias por tomarte el tiempo y leer mis historias, me alegro que te parezca interesante.
      Espero poder publicar algo nuevo cada día.
      Un abrazo

      Eliminar